Hace aproximadamente una semana saltó a los medios de comunicación un escándalo político con Irlanda del Norte como escenario. Al parecer, la mujer del primer ministro norirlandés consiguió para un amigo permisos municipales y un crédito utilizando su influencia. Ese debería haber sido el eje central de tal escándalo, pero no lo fue. Al parecer el beneficiario de las gestiones no era un simple amigo, era su amante. A la señora la pillaron en una flagrante contradicción entre un discurso defensor de los valores tradicionales y su comportamiento.
Esa debería haber sido la razón del escándalo, pero no lo fue. El verdadero meollo, según los medios de comunicación, era la diferencia de edad entre ella (60 años) y él (19 años). Al parecer es mucho peor que se líe una señora madura con un joven que la hipocresía, el nepotismo y tráfico de influencias. Un efeto más del "corazonismo".
El “corazonismo” contamina los medios comunicación y distorsiona la realidad, llegando a desorientar a lectores y espectadores. Las prioridades han cambiado – bueno, cambiaron hace ya unos años – y ahora prima el espectáculo a la información. No es que se busque llamar la atención del espectador con elementos morbosos para ganar su interés y trasmitirle de forma más fácil el contenido informativo. Simplemente se magnifican los elementos del corazón por encima del valor informativo para captar más audiencia. Como consecuencia se banalizan las noticias y se ocupa espacio de análisis y reflexión. Pero eso no tiene importancia para los directores de informativos, se consideran efectos colaterales de la guerra mediática.
El mundo del corazón es conservador, carca diría yo. El exhibicionismo compulsivo y la familiaridad con la que toca algunos temas considerados obscenos le da un barniz trasgresor. Pero si rascamos en esa capa superficial encontraremos el mismo discurso de siempre: La exaltación del erotismo como forjador de familias y la demonización de todo aspecto lúdico fuera de la pareja.
Porque lo que realmente se considera escandaloso no es un asunto de corrupción menor sino que una señora haya decidido darle una alegría a su cuerpo con un yogurín. Tener deseo tras la menopausia continua siendo un atentado a las buenas costumbres.
No ocurre así con los señores. Basta comparar el benevolente trato recibido por Berlusconi a quien se le relacionó con una chica de dieciséis años con el dado a esta señora. Si bien hubo una cierta crítica – más de forma que de fondo- esta no puede compararse con la sufrida por Mrs Robinson. A la que se ha tildado de loca, vieja verde e incluso de ninfómana.
Este caso pone de relieve dos valores desgastados pero aún presentes en nuestro modelo de sexualidad: El sexismo y el fertilismo. Ambos derivados del gran paradigma que dominó el siglo XIX y la mitad del XX: La atracción erótica sólo es buena cuando lleva a la reproducción.
Sexismo porque no se trata igual a las mujeres que a los varones. Los programas del corazón hacen escarnio cada vez que alguna relación de este tipo se hace pública. Y essos mismos programas se guardan mucho de ridiculizar al famoso de turno casado con una mujer veinte, treinta o cuarenta años más joven.
La razón de tal diferencia en el trato se asienta el empeño patriarcal por prohibir el placer femenino, inútil e incluso contraproducente a la hora de asegurar la pertenencia a un varón. Porque una mujer, tras la menopausia, si tiene relaciones eróticas sólo puede motivada por el place. Un mal ejemplo para las jóvenes. El placer masculino si está permitido y, por lo tanto, tienen todo el derecho a disfrutar de cuerpos jóvenes hasta el final de sus días.
Fertilismo porque continuamos considerando como decentes sólo aquellas relaciones eróticas entre personas fértiles. Una mujer de 60 años seguramente ya no lo es, por lo tanto debemos considerar sus relaciones siempre ilícitas. Los varones pueden reproducirse hasta los setenta años, por lo tanto no violan en absoluto este principio.
Este es un ejemplo de cuan lejos estamos aún de disfrutar del Erotismo con la misma despreocupación con que disfrutamos de la comida.

2 comentarios:
pues si! como diría nuestra gata Lulú el sexismo sigue imperando y en los medios es pienso del ke todo el mundo parace comer con gusto y frenesí. Puaj!!!!!
que maravilla haber dado con tu blog!
excelente!
felicitaciones y realmente de los post que he leido creo estar con vos en un todo de acuerdo
también me he preguntado porque no dar al erotismo la oportunidad que damos a la gastronomía de proporcionarnos placer, aún con las mezclas mas inusuales.
besos de flordelis - SAA -
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