lunes, 22 de febrero de 2010

La bisexualidad

Este sábado “La Noche temática” emitió un documental sobre este tema de nombre:
“El arte de la bisexualidad”. Recomiendo su visionado, cuando lo repitan porque no está disponible en la web de TVE. En él se destacaba cómo todavía se sigue considerando un tema tabú. Los heterosexuales los rechazan por tener relaciones con personas del mismo sexo y los homosexuales porque no toman partido por uno de los supuestos dos bandos.
Hemos pasado de una sexualidad orientada a la reproducción a una orientada a la pareja. Tan orientada a la pareja que ni siquiera nos deja pensar más allá de la sexualidad dual. O estás en un bando o estás en el otro. Ambos están bien pero hay que elegir. Bueno, uno de los dos bandos está mejor, concretamente el heterosexual, o eso opina la mayor parte de la sociedad. Pero lo inadmisible es no tomar partido.
Esta división es artificial, así como no existen (o hay poquísimos) hombres absolutos o mujeres absolutas, la mayoría de las personas tienen ambas orientaciones a la vez. Con preferencias, claro, como todo en la vida. Sin embargo tenemos una educación aún muy orientada hacia la heterosexualidad, más o menos permisiva con la orientación homo pero que obliga a escoger.
Es precisamente la comunidad gay la más militante en este sentido. Lo consideran un síntoma de inmadurez o de indecisión. O, una consecuencia de la opresión hetero: Los bisexuales serían seres oprimidos incapaces de expresar su homosexualidad gracias a la presión de la sociedad bienpensante.
Pero si veis el vídeo quizá lleguéis a una conclusión diferente. Se ve a mucha gente contenta, nada frustrada, con ganas de pasárselo bien y muy orgullosa de su condición. La verdad es que a uno le da hasta envidia. Habrá, como los hay en cualquier colectivo, personas inmersas en una experiencia angustiosa, no lo dudo. Pero también las hay en el colectivo homo y heterosexual.
El futuro va por aquí. A medida que las personas vayan tomando consciencia de su capacidad de elección, atenderán cada vez menos los cantos de sirena de los dualistas y se decidirán por no elegir. Por decidir en el momento según sus inclinaciones, diferentes de las de las otras personas, sin fijarse en el sexo y atendiendo a otras cualidades mucho más importantes.  
A medida que el Erotismo se vaya pareciendo a la Gastronomía, nos van a importar mucho más las sensaciones, el contexto y el arte del estímulo y nos fijaremos menos en los prejuicios sean estos homo o heterosexuales. 

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