Hace ya un tiempo que voy oyendo tanto en los debates televisivos como en tertulias de café que el detective protagonista de Millenium es el modelo del nuevo hombre.
He de confesar mi total acuerdo con algunas de las virtudes del personaje. Es una persona concienciada socialmente, de trato igualitario con las mujeres tanto en la pareja como en el trabajo, capaz de asumir el liderazgo pero también de renunciar a él si es necesario pasarlo a otra persona.
Sin embargo hay algo que me tiene mosca. Es tremendamente pasivo en lo referente a relaciones eróticas. Confieso que únicamente he leído la primera de las novelas y a lo mejor estoy equivocado. Pero en esta primera entrega no toma, en ningún momento, la iniciativa. Ni siquiera con su “novia” habitual.
Es curioso, además, observar cómo algunas mujeres vinculadas al movimiento feminista destacan esta actitud como una cualidad. Me temo que es una consecuencia de una de las corrientes del Feminismo, concretamente el llamado “de la diferencia” según la cual la sexualidad masculina es siempre agresiva (en su posición más extrema dice que cualquier relación heterosexual es en si misma un violación).
Quizá sólo sea un rasgo de su carácter. Y hasta considero positivo que un personaje con esta característica pueda protagonizar una novela de acción. Hasta ahora todos los héroes eran siempre seductores redomados. Y el caso es que al periodista le va bastante bien con su actitud, no se acuesta con tres mujeres sólo en la primera parte.
Mi pregunta es: ¿Le hubiera ido igual de bien si en lugar de llamarse Mikel Blomkvist se hubiera llamado Miguel López o Jovanni Marrone? Me temo que no. En el Norte de Europa las mujeres tienen muy claro su derecho a tomar la iniciativa y la toman sin ningún temor a su reputación. En la Europa Mediterránea el papel de la mujer es aún muy pasivo y el temor a quedar como una más fuerte que sus ganas de tener un “afair”.
Conclusión: Aquí en Barcelona los Mikel Blomkvist o bien tienen la suerte de encontrar la excepción que confirma la regla o se quedan a dos velas condenados al onanismo perpetuo.
En mi modesta opinión ni el modelo de hombre siempre dispuesto ni el pasivo siempre a la espera son correctos. Debería depender del carácter de la persona y no del sexo. Pero aquí, en el Sur los papeles están aún muy marcados por el esteriotipo. Y es una lástima, porque con esta actitud tan pasiva las mujeres pierden la oportunidad de conocer personas igualmente válidas y tan buenas en la cama como cualquier chulifresco. Y a veces mejores.
lunes, 17 de agosto de 2009
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