lunes, 23 de noviembre de 2009

Tontra


La búsqueda de un sustituto espiritual a desacreditada Religión en Occidente nos ha traído una gran cantidad de terapias, métodos y gimnasias procedentes de Oriente. Una de estas técnicas de desarrollo digamos sexual importada es el ahora famoso "sexo tántrico".
El Tantra es una forma de vida tan respetable o tan poco como el monacato o la comuna. Respeto a toda persona interesada en seguir ese estilo de vida, faltaría más. Lo que ya no me gusta tanto es esta moda de intentar seguir ciertos aspectos con intereses más terrenales que espirituales. Porque detrás de los "Tontras" está la promoción de un Erotismo similar al  de toda la vida.
La mayoría habréis oído testimonios de hombres y mujeres - algunos de ellos muy famosos - presumiendo de coitos de duración cinematográfica. Algunos, como Sting , hablan de seis u ocho horas de bombeo. Y uno se pregunta ¿Para qué? Para qué estar tanto rato. Como no sea para pillar una hernia discal o una ciática como una catedral, no le veo otra utilidad.
Creo que el Tontra es una forma más de promocionar el sexo como pegamento mágico de la pareja. Una manera de bucar "tres patas al sexo". Promete parísos terrenales y monogamias eternas estirando el acto copulativo como si de un chicle se tratara y pretendiendo así anudar el vínculo de pareja. Y los chicles, digámoslo claro, no son un buen recurso a la hora de asegurar una unión.
La versión occidentalizada del Tantra tiene cosas buenas y cosas malas. En su favor puede alegar un igualitarismo notable - se busca tanto el orgasmo del hombre como el de la mujer- , una recreación en los sentidos y incorporación al juego de otras prácticas eróticas a parte de la penetración. Pero también tiene cosas en contra como su coitocentrismo y su visión dual absoluta de la sexualidad.
Todo en el Tontra gira en torno a conseguir una cópula interminable. Educando al hombre en la contención y el multiorgasmo, se consigue que aguante horas y horas en pos de no se sabe bien qué Nirvana de felicidad cósmica. Poco margen hay para la creatividad y la experimentación, parece más un método de gimnasia. La señora, por su parte, disfruta de múltiples orgasmos – o no, todo depende – y lo pasa fenomenal. Pero uno sospecha que tendría igual disfrute si su compañero continuara la tarea recurriendo a la tecnología digital o lingual. Eso sí, con menor riesgo para sus músculos dorsales y salud vertebral en general.
El Tontra es además muy sexista. Basa toda su teoría en considerar lo masculino y lo femenino como dos polos opuestos. Lo tienen difícil los homosexuales. Al sentir atracción por personas de físico y actitud coincidente en lugar de opuesta la “energía cunalini”, si existiera, no podría circular. Seria como construir pilas con dos polos positivos. Ante este dilema los maestros recomiendan un reparto de papeles. Así uno se feminiza y el otro se masculiniza. Pero yo continúo sin verlo claro. No me imagino a dos camioneros gays musculosos, peludos y con barba diciéndose el uno al otro: Tú serás la mujer y yo el hombre ¡Si lo que les pone es la mutua masculinidad!
Dicho esto quien quiera practicar Tantra que lo haga, pero le recomiendo no obsesionarse ni ver en esta práctica una forma de ganar energía cósmica. Con polvos tan largos sólo se consigue dolor de riñones o ciática. Eso sí, el Tantra es bueno para la musculatura pélvica y previene problemas de próstata o de incontinencia urinaria. Pero este objetivo puede también lograrse ejercitando la musculatura pubococígea con los ejercicios de Kegel. Podéis encontrar información en cualquier manual de sexualidad al uso.
Personalmente considero más interesante jugar con la situación, experimentar con los sentidos y añadir morbo a los encuentros eróticos. Así no se consigue llegar al Nirvana ni la fusión eterna de las almas, pero es más divertido.

PD: Según esta tradición Hindú en cada eyaculación el hombre pierde siete gotas de sangre por cada gota de semen. Por eso recomienda masturbarse sin eyacular. Si eso fuera verdad yo ya me hubiera liquidado todo el Banc de Sang i teixits de Catalunya.

1 comentario:

Motitzlari dijo...

Genial, Jordi. Y si lo de las siete gotas fuera verdad, TODO el género masculino colapsaría los bancos de sangre mundiales. ¡Chicas! ¡Qué suerte no tener semen! Un saludete,

Kixki