
La marca de golosinas hariboo ha desatado la polémica en Inglaterra al colocar en los envoltorios dibujos de frutas disfrutando de momentos eroticofestivos. Varias asociaciones de padres han protestado enérgicamente porque, según ellos, estas ilustraciones estimulan la curiosidad infantil por cosas de las que los niños no deben interesarse.
Como podéis ver en las imágenes tanto la lima como el limón tienen cara de estar pasándolo muy bien. Lo mismo ocurre con las dos cerezas y la lima que parecen estar disfrutando de un magnífico trío.
Las golosinas han sido siempre miradas con recelo por parte de los adultos. Pero no por el alto contenido en azúcares refinados (que es el verdadero peligro) sino por ser estos los objetos preferidos por pederastas y narcotraficantes para pervertir menores. El “hombre de los caramelos” está instalado en nuestro imaginario colectivo y como un fantasma recorre nuestra mente poniéndonos en alerta ante estos tipejos. Desgraciadamente hoy en día los pederastas no necesitan exponerse en lugares públicos, les basta con acudir a ciertos foros para “pescar” a sus víctimas.
Estos padres, preocupados sinceramente por el desarrollo moral de sus hijos, ven en los envoltorios de los caramelos una publicidad subliminal del desenfreno y la orgía. Los santos ignorantes, al ver estos dibujos lascivos pierden la inocencia y pasan, automáticamente, de jugar a la las chapas a hacer de chapero o de jugar a muñecas a montárselo con muñecas. Desde este punto de vista parecería que una supuesta “internacional pederasta” estaría detrás de esta campaña publicitaria.
Siento defraudar a estos atemorizados padres, pero los niños no necesitan ningún estímulo externo para despertar su curiosidad erótica. La tienen muy despierta y desde muy temprano. Por otro lado, estos defensores de la infancia no parecen estar muy preocupados por la presencia de personajes “entrañablemente violentos” como los Loneley Toons. Al parecer es menos preocupante para el desarrollo de un niño ver al coyote colocando una carga explosiva marca ACNE al paso del Correcaminos que contemplar dos frutas en actitud eroticofestiva.
Considerar a los niños como naturalmente ignorantes en materia erótica y querer tenerlos en una urna estanca contra cualquier estímulo es, cuanto menos, una estupidez. Una estupidez y una inmoralidad porque con esta actitud les negamos su derecho a experimentar y aprender como lo hacen en otros ámbitos de la vida.
Señores padres: No se alarmen que ningún niño se va a volver adicto al sexo por ver estos dibujos. Ellos mismos disfrutaron de las películas de la Warner Bross y no son ni terroristas ni asesinos en masa ¿Por qué va a ser más peligroso el Erotismo de ficción que la violencia simulada?

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